Nuestra historia

🌿 Nuestra historia
Venimos de una familia cafetera, de esas que aprendieron a medir el tiempo por el aroma del grano recién tostado.
Crecimos entre neblina, montañas y amaneceres color tierra, donde el café no era solo una bebida, sino parte de la vida misma.
De niños, veíamos cómo la montaña despertaba con cada cosecha y cómo cada taza servida reunía historias, silencios y sonrisas.
Descubrimos pronto que el café era más que energía:
era un momento para recordar, un puente entre personas, una pausa que conecta el alma con la tierra.
Con el paso del tiempo, ese amor se convirtió en propósito.
De la mano de un padre y una hija, nació el sueño de dar vida a un proyecto que honrara nuestras raíces y compartiera el verdadero sentido del café: el bienestar, la pausa y la conexión.

Así nació FIKA — una palabra sueca que significa “detenerse a compartir un café y un momento real”.
En Colombia, reinterpretamos ese ritual para crear experiencias que transformen lo cotidiano en algo consciente, que nos recuerde que la vida sabe mejor cuando la bebemos con calma.
Hoy seguimos cultivando nuestro café con la misma dedicación con la que crecimos:
con las manos en la tierra, el corazón en el origen y la intención de que cada taza FIKA sea un recordatorio de lo esencial.
Porque no se trata solo de café,
se trata de cómo elegimos vivir cada sorbo, cada pausa, cada día.